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Los alguaciles de corte
con sus varas en la mano,
a la jineta en rocines
están en fila a los lados.
Duque de Rivas (1791-1865). Los toros (Romance primero de “El conde de Villamendiana”)

Tradicionalmente, el público ocupaba las plazas públicas donde se celebraban los festejos hasta el comienzo del mismo y los alguacilillos eran los encargados de despejar el ruedo para poder comenzar sin peligro.

Puede ser uno aunque normalmente son dos, y recorren el perímetro junto a la barrera galopando, cada uno en un sentido en el caso de las corridas, hasta encontrarse en la puerta de cuadrillas. Cuando se trata de una novillada atraviesan el redondel cabalgando juntos. Una vez terminado el simbólico despeje, se destocan y saludan al presidente con una leve inclinación de cabeza.

Indumentaria

Es negra y recuerda a la época de Carlos IV. Se compone de una capa corta y un sombrero tocado con plumas. En Madrid éstas son de color rojo y gualda mientras que en Sevilla son de color rojo y blanco.

Llevan una golilla blanca que suele ser o bien lisa, al estilo de la época de Felipe IV o rizada, como en la de Felipe III. El uso de polainas y botas de cuero corresponde al siglo XVIII ya que en el XVII todavía no se usaban.

Funciones

Los alguacilillos eran los agentes encargados de transmitir las órdenes del presidente, durante la corrida de toros, a los toreros participantes o integrantes de sus cuadrillas, pero actualmente realizan esta labor los delegados de callejón o delegados gubernativos; miembros, por lo general del Cuerpo Nacional de Policía, al igual que el presidente.

Tras el simulacro de despeje, son los responsables de ir en busca de las cuadrillas de los toreros y abrir el paseíllo. Además entregan las llaves de chiqueros al torilero, el encargado de abrirlos.

Al finalizar la lidia de cada toro, son los encargados de entregar a los toreros los trofeos que se hayan concedido.

Antaño, cuando su labor era la de agentes públicos que debían velar por el cumplimiento del reglamento taurino y daban los avisos a los toreros, eran blanco de burlas e insultos. Hoy forman parte de la liturgia taurina.

os alguacilillosson los primeros en aparecer sobre el ruedo con el cometido de «despejar la plaza».
Avanzando en sus corceles hacia la Presidencia de la Plaza, a quien piden el correspondiente permiso para que comience el espectáculo y, tras obternerlo, recorren el perímetro del albero en direcciones opuestas cada uno, hasta llegar a la puerta de cuadrillas para dar comienzo al «paseillo».
Son los representantes de la Autoridad y los encargados de ir en busca de las cuadrillas de toreros y de entregar la llave de los chiqueros al chulo de los toriles, que es el encargado de abrirlos. A pié, dentro de la barrera, recibe las órdenes que el presidente estime oportunas, y las comunica a los diestros o subalternos.
Al finalizar la lidia de cada toro, es el encargado de entregar a los toreros los trofeos que se hayan concedido.
Respecto a la vestimenta, lucen una indumentaria que recuerda la de la época de Carlos IV. Es negra y está compuesta de golillablanca, capa corta (Jubón) y un sombrero tocado conpenachode plumas. En Madrid son de color rojo y gualda, en cambio en Sevilla son de color rojo y blanco. La golilla suele ser bien lisa, al estilo de la época de Felipe IV o rizada de la época de Felipe III.
El uso de polainasy botas de cuero es de mediados del siglo XVIII, ya que en el siglo XVII no se usaban.

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