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El capote de paseo  que es uno de los elementos ornamentales más espectaculares. En principio eran muy largos, llegaban hasta la media pierna, presentaban dibujos bordados muy sencillos.

Actualmente son más cortos y los bordados son muy elaborados, constituyen piezas de auténtico museo. Refleja la personalidad, idiosincrasia, devoción religiosa o el concepto de estética del torero. Hay gran número de ellos con imágenes religiosas o motivos que recuerdan los infinitos matices de los mantones de Manila, por ejemplo. Se combinan con los colores del traje y suelen ir forrados en otro tono distinto.

Los toreros los llevan recogidos y envueltos alrededor de la cintura.

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