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Nº 33. ‘Ombú’. 01/13. 548 kg. Jabonero. Para Luis David.

DESCRIPCIÓN: Cinqueño. De buenas hechuras, algo más alto que sus dos hermanos anteriores. Bajo y corto de manos, lleno y de lomo recto. Cornidelantero, enseña las puntas. De buena expresión. .

Trapio

Comportamiento

SALIDA: Repite con celo en los engaños. .
TERCIO DE VARAS: Se le pica trasero y el toro se deja pegar, después de haberse arrancado con prontitud en ambos puyazos.
BANDERILLAS: Se arranca con alegría y buen tranco el de Juan Pedro. .
FAENA DE MULETA: Tiene fijeza y prontitud el jabonero, que transmite mucho y tiene emoción. Mantiene el buen tranco y humilla siempre en cada tanda. Perduran esas cualidades hasta el final de la faena, con el toro más templado ya. Toro muy importante..

Resultado al arrastre: Ovacionado. NOTA: 8.

Nº33, «OMBÚ», en tercer lugar

Salida: Extraordinario de hechuras. Está en el tipo del toro de Madrid, con las puntas vivas, más reunido que el anterior y muy armónico. Variopinto por la capa.

Varas: Metió la cara colocando en el peto. Apretó con las manos en la doble vara.

Banderillas: Franco y mucha nobleza en los embroques.

Muleta: Simplemente sensacional. Se reducía a la hora de embestir, ha sido bravo y a medida que se le ha ido exigiendo ha estado por encima de Luis David.

“Ombú” llevaba por nombre el tercero de la tarde, número 33, con un peso de 558 kilos. Siempre con el paso adelante fue ganando terreno a la verónica Luis David, que remató de una gran media a pies juntos y una revolera al paso. Óscar Bernal dejó la primera vara en la que la tuvo que levantar tras el puyazo un punto trasero. Airoso por chicuelinas fue el quite del hidrocálido, que dejó en suerte en el segundo encuentro con el peto de Bernal dejando un buen puyazo. Un buen par de banderillas dejó Miguel Martín en el primer encuentro con el jabonero, siguiéndole en suerte Luis Cebadera y rematando Martín con otro buen par. Quietísimo por estatuarios comenzó faena Luis David Adame, dejando un pase del desdén que llegó pronto al tendido. Bien conectó en la primera serie a diestras, llegando arriba muy cosidito al animal. Suavidad, temple, buscándole el sitio y quedándose quieto en el final de la serie fue la que le recetó por la mano diestra. A zurdas también conectó con la parroquia madrileña. Sin tocarle la muleta en toda la faena fue el trasteo de Luis David, que llegó con fuerza a Madrid. Las bernadinas de espanto finales y el estoconazo de ley otorgaron una justa oreja a la suavidad, al temple y a la entrega.