Va por el aficionado a los toros

José Carlos Arévalo Enero-2024

Hace casi trescientos años empezó a fraguarse la lidia, última tauromaquia de una historia taurina milenaria El entonces auxiliar del caballero en plaza se convirtió en torero. El toro agresivo de Iberia se transformó en el toro bravo de los ruedos. Y el público de los toros, poco numeroso e irrelevante en la corrida nobiliaria, invadió los cosos y se convirtió en el coro soberano de la corrida a pie. Ningún público de cualquier otro espectáculo tiene las atribuciones que la lidia otorga al coro taurino. Es espectador de la corrida porque para y por él se celebra; es actor, pues interactúa con la acción que se narra en el ruedo; y es su soberano, pues la juzga e impone su resultado final a través de una evaluadora escala de premios, silencios o censuras.

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LO QUE OCURRE

Tomás Rufo brinda un novillo de Fuente Ymbro a Florito, un referente para él.

FIJATÉ EN ESTO

La emoción en la cara de un personaje tan carismático como Florito ante el detalle en público de un joven torero con el que tiene una especial relación.

EL DETALLE TAURINO

La humildad y el reconocimiento a las personas que acompañan a los toreros en los largos y difíciles momentos de su formación hasta lograr ser toreros es un factor que define y condiciona la trayectoria de los grandes.

Saber estar bien rodeado de los personajes auténticos referentes de la fiesta, es una virtud que debe ser cuidada por los aspirantes a maestros.